Con gol de Darío Benedetto, Boca, actual campeón del fútbol argentino y de muy buen comienzo en la Superliga , derrotó 1 a 0 a Lanús.
Casi todos los delanteros del seleccionado argentino hicieron goles en sus clubes después de la frustrante llave en las eliminatorias contra Uruguay (0-0) y Venezuela (1-1). Allá, en Europa, convirtieron Messi, Agüero, Icardi y Dybala. Acá, en la Argentina, fue Darío Benedetto el que mantuvo la tendencia. Pipa no pudo ayudar a la selección cuando ingresó frente a los venezolanos, pero sí convirtió el tanto de la victoria de Boca (1-0), ayer, en el Sur. Jorge Sampaoli aún debe estar preguntándose por qué en sus equipos se mueven con tanta soltura y en el seleccionado parecen con las piernas anudadas.
Lionel Messi se sacó la bronca anotando un hat-trick en la goleada 5-0 al Espanyol, en el clásico catalán. Paulo Dybala anotó uno en la victoria 3-0 de Juventus sobre Chievo Verona, un día antes de que Mauro Icardi, que no estuvo fino frente a Venezuela, le convirtiera uno al Spal. El Kun Agüero, que no sumó ni siquiera un minuto en las dos últimas jornadas de las eliminatorias, también aportó el suyo para el Manchester City (vapuleó 5-0 a Liverpool). Hasta el desplazado Higuaín se anotó en las redes de Juventus.
Pero para agrandar esa sorpresa, Benedetto no quiso quedarse atrás. Con la camiseta xeneize no deja de gozar de momentos dulces. Anoche, se terminó de decretar aquello. Porque su partido, como siempre, prometía mucho, pero decía poco. De hecho, era uno de los más flojos del equipo de los Barros Schelotto. Sin embargo, como a todo buen goleador, nunca hay que descartarlo: a 6 minutos para el final de un encuentro que a Boca no le resultó accesible pese a tener enfrente a los suplentes del granate, el N° 9 sacó a la luz su olfato goleador y sentenció la historia con un muy buen control y una mejor definición.
No es que sus pocos minutos frente a Venezuela, cuando Sampaoli lo mandó a la cancha en un momento donde la pelota ardía confiando en su racha implacable frente a la red, le haya generado un bajón en su rendimiento. La realidad fue que simplemente, y a diferencia de sus acostumbradas actuaciones, estuvo a contramano del partido. Fue difícil la adaptación de los jugadores al campo de juego, que sufrió la intensa lluvia del domingo y evidenció grandes charcos de agua. Y, en consecuencia, el delantero estuvo lejos de ser aquél que pivotea, participa y se anima a patear desde cualquier sector.
Más aún, sufrió el partido de uno de sus socios: Fernando Gago, muy errático, nunca pudo ubicarlo. Sin embargo, ese montón de circunstancias no lograron quitarle la lucidez de cada compromiso, esa que el martes pasado, en el estadio de River, los partícipes de Argentina no supieron aprovechar. Porque Leonardo Jara consiguió un desborde inteligente y sacó un centro con zurda que parecía, desde lejos, controlado por Herrera y Rolando García Guerreño; desde cerca, Benedetto intuyó un error, se quedó expectante y consiguió lo pretendido: bajó la pelota con el pecho y no perdonó con una volea fortísima.
"Le cayó en el momento justo y en una zona ideal para él", sostuvo Guillermo Barros Schelotto tras la victoria, elogiando al goleador que siempre bancó. El que no deja de sorprenderse, aunque ya se empieza a acostumbrar al Mundo Boca, es Nahitan Nández, el uruguayo que anoche debutó en el segundo tiempo: "El Pipa está intratable, todo lo que toca lo convierte en gol".
Así, le dio al equipo la victoria que necesitaba para seguir reafirmándose como el campeón del fútbol argentino. También, para seguir consolidándose como el mejor delantero del país: continúa caminando por el mismo rumbo del campeonato pasado (fue el mayor artillero con 21 gritos) y anotó el tercer gol en dos partidos (le había anotado un doblete a Olimpo en el debut). El centro delantero sintetizó su inmejorable situación en el club con pocas palabras: "La que tuve la pude aprovechar".
Benedetto es el mismo de siempre. Aunque en la misma serie eliminatoria no pudo festejar con la selección, como Messi, Icardi, Dybala, Agüero e Icardi. Como contracara, en Boca no para de gritar.
Fuente:DERF